viernes, 11 de marzo de 2011

Arcoiris

Arcoiris, simulacro el día del temblor (hace dos semanas), tantos terremotos seguidos. Comienzo a pensar que los mandatarios saben algo escabroso y no lo dicen pues esto causaría caos. Me llegó la noticia de que el mar se saldría entre 500 y 800 metros en el Callao y calculo hasta donde causaría destrucción. Y luego pienso: "¿Yo sufro por un chibolo pendejo? ¡La gente se puede morir!" Qué egocéntrica he sido.

Ahora, lo que imagino es como sería si nos avisaran: "Señores y señoras, el mundo se va a acabar". Y luego colocan un fragmento del mensaje de Hurtado Miller: "Que Dios nos ayude". Aterrador. ¿Qué haría en ese momento? ¿Llamar por teléfono? ¿Llorar? ¿Abrazar a mi mamita? ¿Llamar a los ET para que nos rescaten?

Creo que después de las reacciones típicas -dígase perdonar, llorar, abrazar, recordar- me sentiría relajada. La vida es desagradable. La vida en el Perú es dificil. La vida en Ventanilla es dura. Finalmente pensaría si es que este mundo no es solo un paralelo. Que quizás no estemos vivos, vivimos en el infierno y un angel llegó para salvarnos, haciendo que nuestro sufrimiento casi infinito se termine de un segundo para otro. Quizás todos hemos vivido engañados, pues, hasta donde yo lo veo no es mas que sobrevivir hasta ya no poder hacerlo. Y cuando nos cierren la oportunidad de seguir peleando contra todo, en vez de frustración que sea alivio.

Lo único que puedo decir es ¡Relájense señores! Si nos llegó el momento, aprovechémoslo. Perdonen, que es más fácil hacerlo cuando sabes que no hay consecuencias; olviden, ya no sirve de nada guardar reconres. Recuerden lo bueno, respiren profundamente, como si fuera la última vez. Y si no es el momento, igual háganlo cada día, hasta que llegue. Uno no sabe cuando se acabará nuestra historia.

Un videito no muy esperanzador, pero sí desahuevante. Una bandaza.


martes, 8 de marzo de 2011

Novela Mexicana

"Terminamos, te quiero, pero te hago daño" son huevadas. Así de simple.

Las cosas arrancaron por casualidad. Querido amigo, L, y yo salimos una tarde. Dar vueltas por un parque y tomar café. En realidad más que una atracción física no había, y es que ya me había dado cuenta de lo complicado de su mente y no me resultaba llamativo. L es extraño, es un cangrejo, un soñador semi autista con ligera megalomanía y aires intelectuales, osea, un típico universitario que recien deja de ser cachimbo. No conoce el mundo real, pues su universo son sus padres y amigos del ambiente nada recomendable al que llamamos "escena". Cree en sus principios y se mantiene legítimo a ellos. Un anti todo terco y sin sentido del humor.

La vida, la soledad, la comprensión mutua del despecho del otro nos resultaron atractivas. Nuestras mentes se comprendían a un nivel que nunca habíamos experimentado. Nos cuestionabamos mutuamente sin resultar ofensivos y conseguiamos interiormente lo que el otro buscaba. Una película de terror sin terror nos hizo rozar los dedos por primera vez y un abrazo hizo que ambos creyésemos en la posibilidad de algo más. Yo me aterrorizaba. Él fue mi sostén en un momento duro, no merecía ser el rebound boy. Finalmente, bajo la estúpida magia de un chibolo calato con un arco y flecha comenzamos, con miedo, la relación. Y este fue el principio del fin.

¿Qué me gustaba? Su voz, su mente, sus pestañas. El hoyito de su mejilla izquierda me derretía y sus silencios motivaban un estrés adictivo. Sus brazos me abrazaban con fuerza y su aroma me seducía. Poco a poco fuimos subiendo, quince días y ya nos queríamos, quince días mas y ya no nos soportábamos. Veinticuatro horas después ya no más. Y se terminó, con una crisis de ansiedad en mi pc y con una reacción hasta ahora desconocida en la suya.

Días de reflexión y de ansiolíticos me llevaron a la única conclusión válida: Aunque deseé que no lo fuera, era mi chico de rebote. Ese chico que uno busca para convencerse a sí misma que el anterior no valió. Él me culpa, dice que yo me hice dejar de querer.  Yo me culpé, luego a él, luego a mí de nuevo. Y la única excusa para terminar fue "Nos hacemos daño, no merecemos esto". Solo faltaba que yo sea Thalía y él, Fernando Colunga. Me asqueó.

¿Qué me jode de todo esto? Me confié. Confié en que este muchacho siempre estaría ahí para mí.

Luego del "Ya no te quiero", tan masticado para mí, me di cuenta de algo. El amor no nace y se queda ahí, esperando. El amor se crea, se madura, se cuida. Comienza cuando uno quiere y termina de la misma manera. No es un tornado de sensaciones confusas. Y no vuelvo a tener una relación con alguien que así lo crea, nunca me gustaron las novelas mexicanas.

PD: Y sobre el día de la mujer, solo puedo decir que me asustan las mujeres. Al menos las mujeres típicas.

Don't rush in, don't rush out

Terminé una relación un 21 de enero, si no me equivoco. Comencé otra el 14 de febrero. Terminó el 6 de marzo.

Nunca comiences algo sin haber terminado totalmente lo anterior, pues no solo dañas a la otra persona, sino que tú saldrás doblemente herida. Imagínalo: Quémate con un cigarrillo la palma de la mano y espera unos dias a que comience a sanar. Luego de eso, vuelve a quemarte en el mismo lugar, pero con ácido. Eso se siente. Ya en otro post comentaré que fue con esta relación de rebote.

El detalle aquí es que no escribí durante todo este tiempo pues estaba demasiado llena de veneno. Las letras transmiten emociones y el ser humano es una esponja que absorbe todo. No quiero que ustedes, mis pocos lectores, absorban el mal de mi interior. Ahora, ya mejor, me termine de inspirar para escribir varias cosas. Mis heridas estan casi cerradas, algunas no, pero mi mamá sabe como hacer que no duelan. Y, como debe ser, utilizaré las sensaciones para escribir algo que, quien sabe, podría ser realmente bueno. O realmente malo. Espero que lo juzguen, mientras tanto estas son mis disculpas.