lunes, 27 de diciembre de 2010

No es una broma del dia de los inocentes.

A partir de hoy, y como terapia, he decidido volcar mis oh sagrados pensamientos en este blog. Quizás sea guardarme las cosas lo que me esté volviendo una persona amargada, apática y sarcástica con el mundo entero. Lo noté hoy, cuando, después de tres largas horas y una pelea con el flaco -amenaza incluida- logré entrar al banco a pagar mi celular. Veía cómo todos, pequeños corderos, reían al ver los típicos videos de bromas sin gracia en la pantalla hipnotizante del lugar. La cola, con cincuenta personas y yo, mirándolos con desprecio a todos. Me di cuenta que no era para tanto, que quizás ellos, como mayoría tenían razón. Que quizás me he convertido en una déspota, que no desea que nadie haga lo que ella considera incorrécto, ridículo o simplemente inútil.

Mientras escribo esto me doy cuenta que muchos adjetivos llevan tilde, lo que me recuerda cuánto odio a las personas que tienen mala ortografía. Creo que odio demasiado, o quizás solo abrí los ojos y tardo en adaptarme. Aún me asombra cuan poco ha evolucionado la especie humana y cuánto tiempo me hicieron creer que yo era la rara del grupo. Claro, yo, que no escribe "azhiii" ni tiene amigas mujeres de esas íntimas. La que no disfruta bailando pegadito, ni puede tomar vodka. La que considera que las putas tienen derechos y que odia a los niños trabajadores. Yo, la reencarnación de Teresa de Calcuta.

Ahora sólo me queda esperar que mi maldad se acabe, se vaya, me atropelle un camión de basura (como a Soraya, de María la del Barrio) o me caiga de un octavo piso directo a una caldera, como Rubí. Lo bueno de esperar eso es que puedo aprovechar aquí para escribir toda la maldad que fluye desde el fondo de mi putrefacto ser. Los invito entonces a observar una transformación un tanto bipolar, borderline, jodida, contradictoria y cansada de mi vida.

Y como dice mi causa Bedoya, hasta más vernos. (Y Evo sí es color caca, no se me pongan nacionalistas santurrones)

1 comentario: