lunes, 3 de enero de 2011

Y ya van cinco.

Espero a las 5 pm la llegada de Koko. Él me levanta el ánimo en momentos de aburrimiento, calor o como ahora, bochorno y ansiedad. Recordar que lo conocí hace cinco años, pidiéndole que sea mi pareja de promo. Y ya van cinco. 

Ahora mismo no tengo idea sobre qué escribir, solo que sigo esperando dejar de escribir como estúpida (así como toda la semana anterior) y comenzar a ponerme seria. Busco seriedad donde, de momento, no la hay. Pero yo no soy una poetisa, no soy la descendiente directa de Augusto Polo Campos ni mucho menos la sobrina lejana de Cortazar. Yo soy yo. Escribiendo extraño, hablando peor. Abandonando en facebook todo mi veneno sobre algunos que no lo merecen. Dejando gente importante por afanes poco importantes. Así soy yo, jodida, inoportuna, irracional. Y racional dentro de mi irracionalidad, pues hasta la bandera que dice Spadaro en el edificio frente a mi ventana tiene su razón de ser, de acuerdo a mí. 

Egocéntrica hasta el fin. Pero eh! ¿Y quién dijo que eso era malo?. 

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