Arcoiris, simulacro el día del temblor (hace dos semanas), tantos terremotos seguidos. Comienzo a pensar que los mandatarios saben algo escabroso y no lo dicen pues esto causaría caos. Me llegó la noticia de que el mar se saldría entre 500 y 800 metros en el Callao y calculo hasta donde causaría destrucción. Y luego pienso: "¿Yo sufro por un chibolo pendejo? ¡La gente se puede morir!" Qué egocéntrica he sido.
Ahora, lo que imagino es como sería si nos avisaran: "Señores y señoras, el mundo se va a acabar". Y luego colocan un fragmento del mensaje de Hurtado Miller: "Que Dios nos ayude". Aterrador. ¿Qué haría en ese momento? ¿Llamar por teléfono? ¿Llorar? ¿Abrazar a mi mamita? ¿Llamar a los ET para que nos rescaten?
Creo que después de las reacciones típicas -dígase perdonar, llorar, abrazar, recordar- me sentiría relajada. La vida es desagradable. La vida en el Perú es dificil. La vida en Ventanilla es dura. Finalmente pensaría si es que este mundo no es solo un paralelo. Que quizás no estemos vivos, vivimos en el infierno y un angel llegó para salvarnos, haciendo que nuestro sufrimiento casi infinito se termine de un segundo para otro. Quizás todos hemos vivido engañados, pues, hasta donde yo lo veo no es mas que sobrevivir hasta ya no poder hacerlo. Y cuando nos cierren la oportunidad de seguir peleando contra todo, en vez de frustración que sea alivio.
Lo único que puedo decir es ¡Relájense señores! Si nos llegó el momento, aprovechémoslo. Perdonen, que es más fácil hacerlo cuando sabes que no hay consecuencias; olviden, ya no sirve de nada guardar reconres. Recuerden lo bueno, respiren profundamente, como si fuera la última vez. Y si no es el momento, igual háganlo cada día, hasta que llegue. Uno no sabe cuando se acabará nuestra historia.
Un videito no muy esperanzador, pero sí desahuevante. Una bandaza.
Te apuesto una caja a que nunca has tenido en tu casa la bendita mochila con tu equipo para las primeras 24 horas despues del desastre... jaaaaaaa.
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