Hoy tuve que ir a lo que yo considero el culo del mundo desde mi perspectiva. Cerca a la universidad Cayetano Heredia, la gente es extraña y no entiendo por qué. Debía entregar un recibo para que le hagan una pequeña devolución a mi hermano en la Clinica Veterinaria de la universidad antes mencionada.
Comencemos porque me levantaron a las 10 am sabiendo que me había ido a dormir a las 4 am, meditando sobre qué carajos le pasa a mi relación con el flaco, por qué ya no hablamos como antes y un montón de sandeces que no vale la pena mencionar porque todo ya encontró su respuesta. Dormir 6 horas en vacaciones es ofensivo y que te despierten tus perros ladrando como si se cayera el techo, aún peor.
- ¡Levántate ya! Recuerda que tienes que ir a dejar el recibo.
- Ya mami.(Pensando) Putamadre, si no me fueran a dar cincuenta soles por llevarlo volvería a dormir y los odiaría.
Y levantarse, el café de la mañanita, la mirada de desapruebo de mi madrugadora madre y yo, sin sostén y despeinada, con el maquillaje corrido y comiendo una miserable galleta integral que sabe a cartón. Luego ducha, ropa, maquillaje y un largo etcétera de fabricación personal. Que aburrido, no quiero ir. ¡Tengo una idea!: E, puedes acompañarme? -¿A donde? - A dejar un documento cerca a la UNI. - No puedo, saldré hoy. Pero..¡No hubo un mejor floro que el más típico!. En fin, antes de irme lo que me temía.
- Mila, llama a la señora Magda
- ¿No puedes llamar tú?
- No, llama.
Y me da el teléfono con el número ya marcado y timbrando. En ese momento juro que hubiera querido huir, sin embargo, Buda, Dios, Alá y Seaman se apiadaron de mí, haciendo que la anciana Magda no conteste. En el bus, cantantes, en el aeropuerto, un chofer idiota que me habla en inglés como si tuviera pinta de turista. Huevonazo. En el taxi, un hombre conversador que me aterrorizó. Llegué, deje el documento del mal y salí. El gran detalle era cómo volver a mi casa. Por la ridícula conversación del taxista, no tenía idea de para donde caminar, dónde tomar mi bus ni nada. Absoutamente nada.
Comencé a caminar, sin rumbo, habré hecho un kilómetro aproximadamente en vano. Finalmente me atreví a preguntar: Señor, disculpe, ¿dónde queda la panamericana? - Mamita, es esa avenida de allá. No eres de Lima, ¿No?. Carajo, estoy más perdida que un chanchito de tierra en mi sala. No me importa, tomaré mi carro hasta Tomas Valle y luego caminaré hasta el Aeropuerto, donde tomaré mi carro hacia casa, ahí habrá, comida, techo, viento, sillones y televisión. Y efectivamente, tomo mi carro hacia Tomás Valle pero éste se detuvo en San German y me dejo ahí, varada, como si supiera en que dirección caminar.
Anduve unas cinco o seis cuadras maldiciendo al cobrador, al chofer y a las señoras que me dijeron que ese carro sí me llevaba. Si pudiera colocar en una escala cuánto odio a las personas que me obligaron a quemarme bajo el sol del medio día sería 10. Si algún día me da cancer a la piel los culparé a ellos pero por ahora debo concentrarme en llegar a casa. Taxi - 8 soles. ¡Tas bien huevón no!. Bus - no va. Taxi - 5 soles, vamos. Aeropuerto, combi, casa.
Y cuando llego a casa, mi mamá me pregunta por qué me demoré tanto y me manda a comprar papel higiénico. Y mi hermano me dice que los 50 soles me los dará la otra semana.
¡Qué los folle chiquito Flores!
Mejor sonreir:
ME ENCANTAS. (:
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ResponderEliminarHahaha, mal día. Lo pesado de esos días se duplica cuando ocurren en vacaciones.
ResponderEliminarPero usualmente son seguidos por algo mejor ^^.